Mostrando entradas con la etiqueta comentario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comentario. Mostrar todas las entradas

17/9/14

Meditación...



Quizá haya varias maneras de meditar:

*
Unas notas del libro

Biografía del silencio  
por Pablo d’Ors
(2012)

*
La pura observación es transformadora. No hay arma más eficaz que la atención. (Simone Weil)

Hoy sé que no es así: la cantidad de experiencias y su intensidad solo sirve para aturdirnos. Vivir demasiadas experiencias suele ser perjudicial. No creo que el hombre esté hecho para la cantidad, sino para la calidad. Las experiencias, si vive uno para coleccionarlas, nos zarandean, nos ofrecen horizontes utópicos, nos emborrachan y confunden… Ahora diría incluso que cualquier experiencia, aún la de apariencia más inocente, suele ser demasiado vertiginosa para el alma humana, que solo se alimenta si el ritmo de lo que se le brinda es pausado.

…las olas: nos dan la impresión de vida, cuando lo cierto es que no son vida, sino vivacidad.

Hoy sé que conviene dejar de tener experiencias, sean del género que sean, y limitarse a vivir: dejar que la vida se exprese tal cual es, y no llenarla con los artificios de nuestros viajes o lecturas, relaciones o pasiones, espectáculos, entretenimientos, búsquedas…  Todas nuestras experiencias suelen competir con la vida y logran, casi siempre, desplazarla e incluso anularla. La verdadera vida está detrás de lo que nosotros llamamos vida. No viajar, no leer, no hablar…: todo esto es casi siempre mejor que su contrario para el descubrimiento de la luz y de la paz.


El silencio es solo el marco o el contexto que posibilita todo lo demás.

…cuando buscamos es que solemos rechazar lo que tenemos. Ahora bien, toda búsqueda auténtica acaba por remitirnos adonde estábamos.

Me ha costado cuatro décadas comprender que el hombre empieza a vivir en la medida en que deja de soñar consigo mismo. Que empezamos a dar frutos cuando dejamos de construir castillos en el aire. Que no hay nada que no tenga su cepa en la realidad. Cuanto más se familiariza uno con la realidad, sea esta cual sea, mejor.
(caerse de la bicicleta…) En cuanto comenzamos a juzgar los resultados, la magia de la vida se disipa y nos desplomamos; y ello con independencia de lo alto o bajo que haya sido nuestro vuelo.

“Cuando como, como; cuando duermo, duermo”

…creo que para escribir, como para vivir o para amar, no hay que apretar, sino soltar, no retener, sino desprenderse. La clave de casi todo está en la magnanimidad del desprendimiento. El amor, el arte y la meditación, al menos estas tres cosas, funcionan así.

…la importancia de confiar. Cuanta más confianza tenga un ser humano en otro, mejor podrá amarle; cuanto más se entregue el creador a su obra, esta más le corresponderá. El amor –como el arte o la meditación- es pura y llamamente confianza. Y práctica, claro, porque también la confianza se ejercita.

La meditación es una disciplina para acrecentar la confianza. Uno se sienta y ¿qué hace? Confía. La meditación es una práctica de la espera. Pero ¿qué se espera realmente? Nada y todo.

Al estar aparentemente inactivo, cuando estoy sentado comprendo mejor que el mundo no depende de mí.y que las cosas son como son con independencia de mi intervención.

La atención me fue conduciendo al asombro. En realidad, tanto más crecemos como personas cuanto más nos dejemos asombrar por lo que sucede, es decir, cuanto más niños somos. La meditación –y eso me gusta- ayuda a recuperar la niñez perdida. Si todo lo que vivo y veo no me sorprende es porque, mientras emerge, o antes incluso de que lo haga, lo he sometido a un prejuicio o esquema mental, imposibilitando de este modo que despliegue ante mí todo su potencial.

Me hice con un animal para avivar el animal que hay en mí, ahora lo entiendo.

Y de todo esto, ¿qué he concluido? Pues que la felicidad es, esencialmente, percepción. 

Cuanto más se medita, mayor es la capacidad de percepción y más fina la sensibilidad

…nada en este mundo permanece estable. Que todo va cambiando (…) También nosotros cambiamos, y ello por mucho que nos empeñemos en vernos como algo permanente o duradero. Esa esencial mutabilidad del ser humano y de las cosas

… los pensamientos son escasamente fiables mientras que las personas (…) lo son en un grado bastante mayor.

¿En qué confío yo?

Aceptar esa constante mutabilidad del mundo y de uno mismo no es tarea fácil, principalmente, porque hace inviable cualquier definición que sea cerrada. Los seres humanos solemos definirnos por contraste o por oposición, lo que es tanto como decir por separación y división. Pues es así, dividiendo, separando y oponiendo como precisamente nos alejamos de nosotros mismos. Definir a una persona y no aceptar su radical mutabilidad es como meter a un animal en una jaula.

… no puedo condenar a quien fui en el pasado por la sencilla razón de que aquel a quien ahora juzgo y repruebo es otra persona. Actuamos siempre conforme a la sabiduría que tenemos en cada momento, y si actuamos mal es porque, al menos en ese punto, había ignorancia. Es absurdo condenar la ignorancia pasada desde la sabiduría presente.

Para conocerse, por tanto, no hay que dividir o separar, sino unir.

…no hay yo y mundo, sino que mundo y yo son una misma y única cosa.

Todo lo que haces a los demás seres y a la naturaleza te lo haces a ti.

Nuestra vida solo es digna de este nombre si fluye, si está en movimiento. Sea por cobardía o por pereza, sin embargo, o incluso por inercia –aunque casi siempre es el miedo lo que mayormente nos paraliza-, todos tendemos a quedarnos quietos y, todavía más, a encastillarnos. Encastillarse no es solo quedarse quieto; es dificultar cualquier movimiento futuro. Buscamos trabajos que nos aseguren, matrimonios que nos aseguren, ideas firmes y claras, partidos conservadores, ritos que nos devuelvan la impresión de continuidad… Buscamos viviendas protegidas, sistemas sanitarios bien cubiertos, inversiones de mínimo riesgo, ir sobre seguro… Y es así como el río de nuestra vida va encontrando obstáculos en su curso, hasta que un día, sin previo aviso, deja de fluir. Vivimos, sí, pero muy a menudo estamos muertos. Nos hemos sobrevivido a nosotros mismos: hay bio-logía, pero no bio-grafía.

…todo sin excepción puede ser una aventura

La meditación que practico apunta al carácter aventurero –que es tanto como decir insólito o milagroso- de lo ordinario.

Lo que realmente mata al hombre es la rutina; lo que le salva es la creatividad, es decir, la capacidad para vislumbrar y rescatar la novedad. Si se mira bien (…) todo es siempre nuevo y diferente. Absolutamente nada es ahora como hace un instante. Participar de ese cambio continuo que llamamos “vida”, ser uno con él, esa es la única promesa sensata de felicidad.

Gracias a la meditación se aprende a no querer ir a ningún lugar distinto a aquel en que se está; se quiere estar en el que se está, pero plenamente. Para explotarlo. Para ver lo que da de sí.

Para percatarse de que cualquier estado de ánimo, aun aquellos que nos parecen más auténticos e incuestionables, es fugaz basta verificar cómo nace y muere todo en nuestro interior con una pasmosa facilidad.

… la verdadera dicha es algo muy simple y que está al alcance de todos, de cualquiera. Solo hay que pararse, callar, escuchar y mirar; aunque pararse, callar, escuchar y mirar –y eso es meditar- se nos haga hoy tan difícil y hayamos tenido que inventar un método para algo tan elemental. Meditar no es difícil; lo difícil es querer meditar.

Ser consciente consiste en contemplar los pensamientos. La conciencia es la unidad consigo mismo. Cuando soy consciente, vuelvo a mi casa; cuando pierdo la conciencia, me alejo, quién sabe adónde. Todos los pensamientos e ideas nos alejan de nosotros mismos. Tú eres lo que queda cuando desaparecen tus pensamientos.

…ni siquiera debe tomarse conciencia de lo que se piensa o hace, simplemente pensarlo o hacerlo. Tomar conciencia ya supone una brecha en lo que hacemos o pensamos. El secreto es vivir plenamente en lo que se tenga entre manos.

Cuesta mucho aceptarlo, pero nada hay tan pernicioso como un ideal y nada tan liberador como una realidad, sea la que sea.

Quien abandona la quimera de los sueños, entra en la patria de la realidad.

… la naturaleza del sueño, su esencia, es precisamente la decepción. El sueño siempre se escapa: es evanescente, inasible. La realidad, por el contrario, no huye; somos nosotros quienes huimos de ella.

El amor romántico (…) suele ser muy falso: nadie vive más engañado que un enamorado, y pocos sufren tanto como él. El amor auténtico tiene poco que ver con el enamoramiento, que hoy es el sueño por excelencia, el único mito que resta en Occidente. En el amor auténtico no se espera nada del otro; en el romántico, sí. Todavía más: el amor romántico es, esencialmente, la esperanza de que nuestra pareja nos dé la felicidad. Sobrecargamos al otro con nuestras expectativas cuando nos enamoramos. Y tales son las expectativas que cargamos sobre el ser amado que, al final, de él, o de ella, no queda ya prácticamente nada. El otro es entonces, simplemente, una excusa, una pantalla de nuestras expectativas. Por eso suele pasarse tan rápidamente del enamoramiento al odio o a la indiferencia, porque nadie puede colmar expectativas tan monstruosas.

La exaltación del amor romántico en nuestra sociedad ha causado y sigue causando insondables pozos de desdicha. La actual mistificación de la pareja es una perniciosa estupidez. Por supuesto que creo en la posibilidad del amor de pareja, pero estoy convencido de que requiere de una extraordinaria e infrecuente madurez. Ningún prójimo puede dar nunca esa seguridad radical que buscamos; no puede ni debe darla. El ser amado no está ahí para que uno no se pierda, sino para perderse juntos; para vivir en compañía la liberadora aventura de la perdición.

Nos pasamos la vida manipulando cosas y personas para que nos complazcan. Esa constante violencia, esa búsqueda insaciable que no se detiene ni tan siquiera ante el mal ajeno, esa avidez compulsiva y estructural es lo que nos destruye.

Lo que nos disgusta tiene su derecho a existir; lo que nos disgusta puede incluso convenirnos y, en este sentido, no parece inteligente escapar de ello. Bajo una apariencia desagradable, lo que nos disgusta tiene una entraña necesaria.

Todo puede servir para construirse o para destruirse y, en este sentido, cualquier cosa es digna de meditación.

Cada sensación, por mínima que parezca, es digna de ser explorada.

Vivir bien supone estar siempre en contacto con uno mismo, algo que solo fatiga cuando se piensa intelectualmente y algo que, por contrapartida, descansa y hasta renueva cuando en efecto se lleva a cabo.



Para alcanzar estos vislumbres de lo real, no merece la pena esforzarse; más que ayudar a encontrar lo que se busca, el esfuerzo tiende a dificultarlo. No conviene resistirse, sino entregarse. No empeñarse, sino vivir en el abandono. Tanto el arte como la meditación nacen siempre de la entrega; nunca del esfuerzo. Y lo mismo sucede con el amor. El esfuerzo pone en funcionamiento la voluntad y la razón; la entrega, en cambio, la libertad y la intuición.

De manera que no hay que inverntar nada, sino recibir lo que la vida ha inventado para nosotros; y luego, eso sí, dárselo a otros. Los grandes maestros son (…) grandes receptores.

El respeto es para mí el primer signo del amor.

No juzgarme, eso resulta claro; y mucho menos censurarme. No es en absoluto necesario juzgar, basta observar; la simple observación es ya eficaz para el cambio.

Ganaríamos mucho si en lugar de enjuiciar las cosas, las afrontáramos. Nuestras cábalas mentales no solo nos hacen perder un tiempo muy precioso, sino que por su causa perdemos también la ocasión de transformarnos. Porque hay cosas que si no se hacen en un determinado instante ya no pueden hacerse, o no al menos como deberían ser hechas.

Es mucho más saludable pensar menos y fiarse más de la intuición del primer impulso. Cuando reflexionamos solemos complicar las cosas, que suelen presentarse nítidas y claras en un primer momento. Casi ninguna reflexión mueve a la acción; la mayoría conduce a la parálisis. Es más, reflexionamos para paralizarnos, para encontrar un motivo que justifique nuestra inacción. Pensamos mucho la vida, pero la vivimos poco.

El pensamiento, como cualquier actividad humana, debe ir precedido de un acto de la voluntad. Eso es lo que lo hace humano. Tanto más se piensa, tanto más se debe meditar: esa es la regla. (…) cuanto más llenamos la cabeza de palabras, mayor es la necesidad que tenemos de vaciarla para volver a dejarla limpia.

(…) vivimos en un mundo demasiado intelectualizado (…) es preciso despertar al maestro interior que cada uno de nosotros llevamos dentro  (…) todos somos mucho más sabios de lo que creemos (…) El maestro interior no dice nada que no sepamos; nos recuerda lo que ya sabemos, nos pone ante la evidencia para que sonriamos. A decir verdad, sobran todos los maestros del mundo: cada cual es ya un cosmos entero de conocimiento y sabiduría.
Esa sonrisa a la que acabo de apuntar, indulgente y benévola, es infinitamente más eficaz, de cara a la propia transformación, que cualquier censura o reprimenda. (…) Mirar y sonreír, esa es la clave para la transformación.
Sonreír al sufrimiento puede parecer excesivo. Pero lo cierto es que también la tristeza y la desgracia están ahí para nuestro crecimiento. El mal debe aceptarse, lo que significa ser capaces de ver su lado bueno y, en definitiva, agradecerlo. Sabemos que hemos aceptado un sufrimiento cuando hemos extraído algún bien de él y, en consecuencia, hemos dado las gracias por haberlo padecido. No estoy diciendo que sonreír a la adversidad sea lo más espontáneo; pero es sin duda lo más inteligente y sensato. (…) Reaccionar al dolor con animadversión es la manera de convertirlo en sufrimiento. Sonreír ante él, en cambio, es la forma de neutralizar su veneno. Nadie va a discutir que el dolor resulta desagradable, pero aceptar lo desagradable y entregarse a ello sin resistencia es el modo para que resulte menos desagradable. Lo que nos hace sufrir son nuestras resistencias a la realidad.

(…) la atención me parece un trabajo, y la distracción, en cambio, un descanso.

(…) conectar con el propio dolor y con el dolor del mundo es la única forma (…) para derrocar al principal de los ídolos, que no es otro que el del bienestar. Para lograr tal conexión con el dolor es preciso hacer exactamente lo contrario a lo que nos han enseñado, no correr, sino parar; no esforzarse, sino abandonarse; no proponerse metas, sino simplemente estar ahí.

(…) el dolor es nuestro principal maestro. La lección de la realidad –que es la única digna de ser escuchada- no la aprendemos sin dolor. La meditación no tiene para mí nada que ver con un hipotético estado de placidez, como hay tantos que la entienden. Más bien se trata de un dejarse trabajar por el dolor, de un lidiar pacíficamente con él. La meditación es (…) el arte de la rendición. La meditación es una escuela de apertura a la realidad.

(…) uno desea sentarse a diario con la propia porción de dolor: frecuentarlo, conocerlo, domesticarlo… Sin dejar de ser tal, el dolor va cambiando de signo conforme se lo frecuenta. Y es así como se aprende a estar con uno mismo.


Lo que urge aprender es que no somos dioses, que no podemos –ni debemos- someter la vida a nuestros caprichos; que no es el mundo quien debe ajustarse a nuestros deseos, sino nuestros deseos a las posibilidades que ofrece el mundo.

A los seres humanos nos caracteriza un desmedido afán por poseer cosas, ideas, personas… ¡Somos insaciables! Cuanto menos somos, más queremos tener. La meditación enseña, en cambio, que cuando no se tiene nada, se dan más oportunidades al ser. Es en la nada donde el ser brilla en todo su esplendor.

Tanto más deseemos y acumulemos, tanto más nos alejamos de la fuente de la dicha.

Casi nunca nos damos cuenta de que el problema que nos preocupa no suele ser nuestro  problema real. Tras el problema aparente está siempre el problema auténtico, palpitante, intacto.
(…) Por grande que sea nuestro iceberg, cualquier iceberg es solo agua. Basta una fuente de calor lo suficientemente potente para que se vaya deshaciendo.  (…) Lo único que hace falta es cierta curiosidad por conocer el propio iceberg. Cuanto más se observa uno a sí mismo, más se desmorona lo que creemos ser y menos sabemos quiénes somos. Hay que mantenerse en esa ignorancia, soportarla, hacerse amigo de ella, aceptar que estamos perdidos y que hemos estado vagando sin rumbo.

“La puerta sin puerta” es una expresión típicamente zen que me hace pensar en que buena parte de lo que vivimos es puramente ilusorio: el amor sin amor, la amistad sin amistad, el arte sin arte, la religión sin religión…

En buena medida podemos hacer lo que queramos y, si no lo hacemos, es precisamente porque no entendemos o no queremos entender algo tan elemental.

Para vivir en la realidad, debemos demoler los sueños que nos han encarcelado. Nuestros sueños no son por lo general verdaderamente nuestros: los tomamos prestados, los fabricamso con un material poco fiable. Investiguemos o no en nuestras vidas, casi todos los sueños terminarán por desmoronarse precisamente porque no son nuestros.

Los problemas nos gustan porque nos dan la impresión de que gracias a ellos podremos ser. El verdadero problema son nuestros falsos problemas. (…)

Hemos creído que nuestros problemas éramos nosotros, por eso nos cuesta tanto abandonarlos. Tememos perdernos, pero es que debemos perdernos. Cuando no nos agarramos a nada, volamos.

Todo problema no es a fin de cuentas más que una idea que yo tengo sobre determinada situaciones. La situación –sea cual sea- no es el problema sino que el problema es mi idea sobre la misma. En cuanto abandono la idea, el problema desaparece. Basta no tener ideas sobres las cosas o situaciones para vivir completamente dichoso. La fórmula es tomar las cosas como son, no como nos gustaría que fueran. No hay que nadar en contra de la corriente de la vida, sino a su favor. Ni siquiera hay que nadar. Basta abrirse de brazos y dejarse llevar. Cualquier orilla a la que esa corriente te lleve es buena para ti: eso es la fe. Tú eres tu principal obstáculo. Deja ya de obstaculizarte. Quítate de en medio todo lo que puedas y, sencillamente, empezarás a descubrir el mundo.

(…) todas las dificultades (…) son oportunidades que el destino –ese amigo- nos ofrece para crecer.

(…) en primera instancia se revela como problema, a la luz de la meditación comienza a verse como una oportunidad.

(…) los grandes escollos de la vida son lo que mayormente nos hacen crecer ¡Deberíamos estar agradecidos por tener tantos conflictos!

Podemos tomar lo que la vida nos ofrece com obstáculos, pero es más razonable, más saludable, tomarlo como oportunidades para avanzar.

(...)

*  *  *

Y quizá haya una manera, igual de espiritual pero más carnal, de meditar y alcanzar la trascendencia:

*

La masturbación como forma de conocimiento

por Betty Dodson

Los resultados del EEG* eran fascinantes, pero ¿qué demonios quería decir todo aquello? Raymond me explicó la teoría de que el cerebro manda unas descargas eléctricas de diversa frecuencia que se han clasificado como beta, alfa, zeta y delta. Cuando estamos despiertos, estamos en la frecuencia beta, el dominio de la consciencia y el raciocinio. Es cuando las descargas van más rápido. Estas empiezan a ir cada vez más lento, a medida que el cerebro entra en las frecuencias mencionadas y por ese orden. Alfa es el dominio de la creatividad. Duranteel día, las personas entran a menudo en este estadio sin darse cuenta. Es el ámbito de la intuición, la inspiración, y es cuando se sueña despierto. También existe lo que se llama el sueño alfa, cuando se tienen sueños que luego se recuerdan. Zeta es el sueño profundo, cuando se sueña poco o nada —es un nivel de trance o estado hipnótico. Había oído hablar de maestros de yoga que entran en el estadio zeta conscientemente a través de la meditación. Delta es en nivel más profundo, en el que la actividad muscular voluntaria se suspende y sobreviene el estado de coma.

El experimento de Rutgers estaba en lo cierto, En cuanto enchufé el vibrador, mi cerebro entró en el nivel alfa, y se mantuvo ahí durante toda la masturbación menos el momento antes del orgasmo mediano y antes del del superorgasmo, que se perdieron, Al llegar a ese punto de la masturbación, entraba en el nivel zeta. Estaba usando una dimensión más profunda de mi mente para disfrutar del placer. Mi cerebro tenía un sueño rápido, pero profundo y relajante, mientras mi cuerpo se movía haciendo que la sangre circulara más rápido y que todos los músculos entraran en acción. Todo ello en un estado de consciencia.

Los datos del EEG confirmaban que la masturbación era, efectivamente, una forma deliciosa de meditar. Si se hacia conscientemente, proporcionaba una perfecta armonía entre el cuerpo y la mente, igual que la meditación. La meditación erótica era una cosa práctica, natural, y ahora demostrada científicamente. Era una forma de combatir el estrés y la ansiedad, además de ser una experiencia trascendental en armonía con la naturaleza. Pero lo mejor de todo es que era divertido.



(* EEG: electroencefalograma)


Betty Dodson, en un capítulo de "Sexo para uno solo", en el que habla sobre La masturbación como meditación. Interesante, ¡sin duda!  
*

*   *   *

27/6/11

formatos

Formatos en el cine (y en la televisión)
 _Una película encuadra una visión de la vida en un formato. Se pueden emplear varios formatos de pantalla. Los formatos panorámicos como el cinemascope suelen ser más apropiados para grandes exteriores (como los del western) y los formatos convencionales para interiores, primeros planos... pero esto no es una norma al igual que el empleo de blanco y negro o color no siempre obedece a una voluntad de no distraer con los colores, o de intensificar la narración con los colores, y cada formato tiene sus ventajas e inconvenientes (el cinemascope no es muy apropiado para primeros planos, el ser humano es más bien vertical y el cinemascope es un formato muy horizontal, por eso en las escenas entre personas a veces quedan muchos flancos que ocupar... y el formato convencional no saca todo el partido de los espléndidos paisajes que se extienden en el horizonte, no permite contemplar en su conjunto las impresionantes panorámicas que a menudo muestran las películas en cinemascope) aunque siempre son la manera de delimitar la realidad cinematográfica.

_El formato más corriente tiene una proporción 1,33 o 1,37. Es el formato aproximado de una televisión normal y equivale a 4 veces el ancho por 3 de alto. La nouvelle vague francesa a menudo usaba un formato 1,66 (un formato que se acerca a la clásica proporción áurea de 1,618) mientras que el cinemascope amplía la relación del formato al panorámico 2,35 e incluso 2,66.

_En la televisión, o en la edición en dvd, si el formato no se respeta la película queda deformada lamentablemente. Una televisión de pantalla corriente tiene una proporción de 1,33 por lo que si se proyecta una película en un formato distinto y se respeta el formato aparecen las características franjas negras.

_Señalar también que el formato que hoy se considera el estándar de pantalla panorámica, para televisión o incluso monitor informático, el formato 16/9, tiene una proporción de 1,77 que es bastante equilibrada al no estar muy alejada de la mítica proporción áurea que se cifra en 1,618.

_En cualquier caso, el formato original siempre debe ser respetado. Además, en el caso del cinemascope, si se subtitula en las franjas negras tiene la gran ventaja de facilitar la lectura y no alterar la fotografía y el encuadre original del formato escogido.
 _

 http://www.pasadizo.com/portada1.jhtml?cod=576   para saber más, mucho más...

20/6/11

esto del cine...

_Quienes vivimos en provincias, que bien mirado somos casi todo el mundo, de vez en cuando nos encontramos con estos problemas.
_El primero no es un problema, sencillamente es que te chinchas porque la película no llega a los cines de tu ciudad. Siempre se puede peregrinar a una gran ciudad si se dispone de tiempo y dinero, pero no suele ser el caso.
_Pero si la película llega a los cines de tu ciudad, entonces viene el segundo problema, que no va a llegar con la posibilidad de verla en versión original subtitulada, llega doblada y punto, y aún tienes que alegrarte de que llegue, ¿o no?. Porque, claro, siempre está la posibilidad de decirse, "me espero a que salga en dvd y entonces la veo en versión original subtitulada, aunque sea en el monitor". Creo que por estas cosas el blog lo llamo "pequeño cine original", porque para la mayoría el cine en versión original subtitulada sólo es posible en una pantalla doméstica, y a menudo a través de la enorme generosidad anónima y cinéfila de la red. No es lo ideal, pero ¿qué es mejor, ver una película en el cine, pantalla grande, sonido genial, toda la magia del proyector, pero escuchar unas voces ajenas a la película, o verlo en pequeñito, en casita, pero con las interpretaciones originales y unos subtítulos?. En realidad, incluso en esta opción los subtítulos acaban afectando al film, porque todo el trabajo de fotografía se hace pensando en una composición que los subtitulados alteran, tanto físicamente como por la distracción de la atención.
_Al final, uno no sabe qué es mejor, el cine es más visual que verbal, pero la voz es gran parte de las interpretaciones... ¿Qué fue antes el huevo o la gallina?. A veces, viendo maravillas de Renoir, me dan rabia los subtítulos, pero por otra parte, no las quiero dobladas, me gusta escuchar los matices de cada idioma. ¡¡¡Esto no es un problema, simplemente no tiene solución!!!
_Ah, normalmente hablamos de ver cine en versión original, y no es así, vemos normalmente cine en versión original subtitulada, la versión original es la que no lleva subtítulos, pero nunca somos lo bastante políglotas.
_Esto del cine...
~

10/6/11

¿del gran cine al pequeño cine?

_Me doy cuenta, cada vez más, hasta el punto de cambiarle el nombre al blog, de que los tiempos en el cine están cambiando ¡que es una barbaridad! y la tendencia, imparable, es pasar del gran cine al pequeño cine. Además, la versión original subtitulada, siempre minoritaria, y cada vez más, casi está desapareciendo en el gran cine, mientras en el pequeño cine sí está creciendo, pues se editan cada vez más películas sin doblar, en versión original subtitulada. De todas formas, no vendrá mal un pelín de historia.
_Antes del 28 de diciembre de 1895, de los Lumière y el nacimiento del gran cine, proyectado en una gran pantalla ante una reunión de personas, un público, previo pago de una localidad, que es el concepto de cine que se ha manejado desde hace más de 100 años, en realidad el inventor (luego monopolista, y a veces simple mercader que se atribuía inventos ajenos) Edison había lanzado ya el año anterior el pequeño cine, unipersonal, previo pago, proyectado en un kinetoscopio, popularmente un nickelodeon, que como puede verse en las fotos se agrupaban en locales con varios nickelodeones donde cada espectador ponía una moneda, un nickel, se inclinaba y miraba las imágenes en movimiento. 
_Ahora estamos volviendo un poco a la época del cine pequeño, unipersonal, incluso más unipersonal, pues gran parte del cine que vemos lo vemos en televisiones, es verdad que cada vez más grandes, equipos de home cinema, monitores informáticos, portátiles cada vez más pequeños... En fin, que entre el gran cine y el pequeño cine está consolidándose el pequeño cine, y es una pena, sin embargo, hay que ver el lado bueno, o yo prefiero verlo.
_Nunca, gracias a internet, había sido posible ver tanto cine como ahora, aunque pequeño cine, gracias a todo lo que se puede comprar, tanto pagando la entrada de un dvd como con las descargas pagadas, como con todo lo que está en dominio público online, y todos los contenidos que son legales en un país pero ilegales en otros, o todo lo que directamente subvierte todas las leyes del mercado.  
_El pequeño cine, y no exactamente a costa del gran cine, está aquí para quedarse. Lentamente los cines se han alejado físicamente de las ciudades, con los multicines las salas, a menudo con pantallas más pequeñas, se han concentrado con frecuencia en los complejos comerciales, a las afueras de las ciudades, con lo que el cine se ha alejado, ha perdido cercanía, ya no es la cultura del cine de barrio, sino del cine (sobre todo palomitero) de paso que vas a hacer tus compras. Es otra manera de enfocar la cultura del cine, sin el rito sagrado y la comunión del gran cine, ya completamente mercantilizado, y cada vez más.
_Por otra parte, la exhibición de cine en los pueblos y la mayoría de las ciudades se limita a la nada más absoluta o lo más comercial y venal. Y además ya están habiendo casos sangrantes en los que películas recientes llegan 2 años más tarde a España. Eso en el gran cine, porque en el pequeño cine llegan antes…
_Sin embargo, a pesar de mi moderado entusiasmo con el pequeño cine, que me recuerda lo de las pequeñas unidades inteligentes de Robert Fripp, me pregunto si sería posible que ambos convivieran, que el gran cine vuelva a ser lo que era, y que llegue a mi ciudad de provincias. Soy un cinéfilo soñador, y la respuesta es este blog, que le debe tanto al gran cine como al pequeño cine.
~
 

2/5/11

cine y fútbol, ¿y por qué no?

cine y fútbol ¿y por qué no?
_El Nobel de Literatura Gabriel García Márquez viene a decir (perdón por citar de memoria) que se puede amar a varias personas a la vez, y a todas con el mismo dolor, sin traicionar a ninguna, que el amor tiene más cuartos que un hotel de putas. Algo así dice Márquez, y yo además siento que se puede amar con la misma pasión el cine, y el arte en general, y el deporte, el fútbol (mi primer amor, y el primer amor nunca se olvida) en particular.
_Por eso me llama la atención que dos fenómenos mundialmente tan populares y económicamente rentables como el cine y el fútbol no hayan hecho muy buenas migas, y que el arte apenas se haya unido a este matrimonio, cuyos frutos han sido tan escasos, en cantidad y en calidad.
_En vez de ser un matrimonio glorioso, más bien sucede al contrario, y parece que el cine no logra expresar el espíritu del fútbol, un deporte que apasiona a más de medio mundo, y del que la televisión se ha convertido en planetario evangelizador, con audiencias millonarias.
_Las causas de este matrimonio muy mejorable, según Paco Gisbert (ver bibliografía) son varias. Entre otras cosas la expansión del fútbol se debió a los marineros británicos, pero el fútbol se consideró un deporte popular y las élites británicas no lo implantaron en sus colonias, ni arraigó en Estados Unidos, donde predominan deportes con tiempos muy fragmentados en los que el fútbol (con sus dos largos tiempos de 45 minutos y descanso de unos 10) no tiene apenas calado social. El hecho de que el fútbol no haya calado en Estados Unidos es importante en su relación con el cine porque la industria del cine más potente del mundo, sin valorar la calidad artística o meramente de producto comercial, se encuentra en EE.UU., con Hollywood a la cabeza.
_Sin embargo, curiosamente, el norteamericano John Huston realizó "Evasión o victoria" (1980), que quizá sea de las mejores películas que ha dado la combinación de fútbol y cine, con la participación del mítico Pelé, probablemente el mejor futbolista de todos los tiempos. Habrá discusión sobre quién es el mejor, claro...
_Aunque, como es natural, en Gran Bretaña, al ser los inventores del fútbol ya se realizaron películas en la época silente y principios del sonoro, "The wining goal (1920), "The ball of fortune" (1926) o "The great game" (1930), parece que no se ha logrado transmitir la emotividad azarosa e imprevisible del fútbol.
_El fútbol no tiene el desarrollo clásico de planteamiento, nudo y desenlace, de hecho el nudo puede llegar hasta el desenlace final (como esos partidos que con empate a cero se resuelven con alternativas finales en los últimos minutos). En el fútbol la emoción aparece en cualquier momento, y como dice Valdano "en el fútbol nunca sabemos dónde está el nudo". Además en el fútbol la influencia del azar, del error, de la torpeza, o incluso las decisiones arbitrales o incluso el clima pueden decantar la balanza... Es difícil transmitir ese juego, el devenir de un partido en los cauces narrativos convencionales, expresar esa emoción.
_También hay otra dificultad al hacer una película creíble sobre fútbol al ser evidente que la mayoría de actores son malos futbolistas y la mayoría de futbolistas malos actores, cosa que el cine intenta disimular torpemente con el montaje, pero el montaje no puede sino ser una costura que se nota demasiado. Las transmisiones televisivas nos han acostumbrado a ver el desarrollo del juego sin montaje (o apenas, aunque sí a ver varias veces la misma jugada desde varias tomas) por lo que en el montaje cinematográfico se pierde esa credibilidad que da ver sin cortes y ensamblajes el desarrollo del juego. El efecto de realidad no se logra en las películas sobre fútbol cuando se recurre al montaje para ocultar que esas piernas son del futbolista, la cara del actor...
_El cine, por su propia naturaleza, claro, no puede mostrar la emoción del directo que logra una retransmisión deportiva (y aún más ver el partido en el propio campo) y por lo general se dedica en los últimos tiempos a ofrecer películas oficiales (documentales) sobre los diversos campeonatos.
_Tanto las películas sobre futbolistas legendarios como "La saeta rubia" (1956) sobre Di Stéfano, o sobre equipos ganadores como "En el corazón de la selección francesa" (1996) no han logrado mostrar de manera interesante lo que hay más allá del fútbol para los propios deportistas. Como parte de su film, Manuel Summers realizó en "Juguetes rotos" algo más personal y profundo sobre el futbolista Gorostiza, que con el tiempo cayó en el alcoholismo...
_En España, junto a "Once pares de botas" (1954) dirigida por Francisco Rovira Beleta y "El fenómeno" (1956), realizada por José María Elorrieta, abundaron títulos edulcorados durante el franquismo y ya en el tardofranquismo se realizaron películas pseudodeportivo-erótico-humorísticas, por llamarlas de alguna manera. Sin embargo recientemente se ha abierto un camino valioso y luminoso con "El portero" (2000), de Gonzalo Suárez (antiguo comentarista deportivo, una prueba más de que el amor por el cine y el deporte pueden ser igual de apasionados y profundos), que es una visión lírica más que épica en la que el director aborda el exilio interior de un guardameta represaliado por el franquismo que sobrevive recorriendo los pueblos y retando a que le marquen un penalti.
_Sin duda, este camino lírico es una de las posibilidades más apropiadas para un matrimonio feliz entre el cine y el fútbol.
_El cine británico ha profundizado más que cualquier otra cinematografía del mundo en la relación entre cine y fútbol, siendo dos notables ejemplos "Yesterday's hero" (1979) de Jackie Collins, sobre las gestas de un equipo modesto que se alza con un gran triunfo y  una película muy considerada en Gran Bretaña que es una aproximación al fútbol femenino (el fútbol no es cosa sólo de hombres) en "Gregory's girl" (1980), de Bill Forsyth, aunque no le van a la zaga las recientes "Mean machine" (2001), de Barry Skolnick, y en especial la estupenda "The Damned United" (2009), realizada por Tom Hooper, quizá la mejor película sobre el ambiente del fútbol jamás rodada. 
_Varias películas han abordado fenómenos que en realidad no tienen que ver con el fútbol sino con el fanatismo (que se da en muchas más manifestaciones humanas, recuérdese a las histéricas fans de The Beatles) o directamente con la patología de los gamberros, los peligrosos hooligans que, refugiados en la multitud, ensucian el nombre del fútbol, pero ya dijo Nietzsche que "hay que ser un mar muy grande para recibir una sucia corriente sin volverse impuro". Y el fútbol es mucho más grande.
_Sin embargo a pesar del bastante esquivo y no muy alegre matrimonio entre el cine y el fútbol, Paco Gisbert concluye que "Al cine le queda el recurso de la fabulación. Transformar la realidad en arte, como ha hecho con otras manifestaciones culturales a lo largo de su historia".
_La obra maestra del cine sobre fútbol aún está, parece, por llegar, y sería bueno que llegara como hermanamiento final entre dos de las manifestaciones más populares de la humanidad actual, como reconocimiento también necesario entre determinadas élites cinéfilas demasiado encorsetadas para las que el deporte, y el fútbol en particular, no tienen el reconocimiento que en realidad se merecen. Por eso quiero recordar al gran poeta Miguel Hernández y su poema dedicado al guardameta que perdió la vida al despejar un balón y golpearse contra el poste, o los elogios encendidos, llenos de admiración, que el gran García Márquez ha dado a esos locutores deportivos que hacen de una retransmisión de fútbol toda una experiencia, sin olvidar que el propio Márquez es un cinéfilo activo con notables contribuciones al análisis cinematográfico.
_Hay muchas cosas que demuestran que, lejos de absurdas teorías elitistas que desprecian el valor del deporte en favor del puro intelecto o la sensibilidad artística, el arte, la filosofía, la literatura sin ir más lejos, el fútbol y el cine son amores perfectamente compatibles, pasiones que se pueden vivir, y se viven, de por vida y a corazón abierto.
_Yo no renunciaría a ninguno de mis amores, ni al cine, ni al fútbol, ni a la literatura, ni a la filosofía, ni en realidad a ninguna de las maravillosas manifestaciones de la Poesía de la Vida.
-
///
bibliografía muy interesante
Archivos de la filmoteca, 40 - febrero 2002, Generalitat Valenciana (distribuye Paidós) Artículo: "Fútbol y cine: un matrimonio imposible", por Paco Gisbert.
:::

19/4/11

la política (o la tiranía) de los autores, festivales y la crítica

_De vez en cuando, tras descubrir una película que nos entusiasma, o al menos nos parece interesante, tomamos nota del director y esperamos, o rastreamos, seguimos la pista, y al final encontramos algo más del mismo autor. Sin embargo, la política de los autores, especialmente defendida por la crítica francesa cahierista, tiene su lado bueno y su lado malo.
_El lado bueno es que se reconoce que el cine, arte casi total que integra muchos elementos, y que en sí mismo es un arte nuevo, se realiza con una mirada, propia de un autor, o propia de un engranaje industrial, resumiendo mucho la cuestión. Al reconocer la importancia del autor, incluso si se debate entre las exigencias industriales, se hace énfasis en el cine como medio al servicio de algo más allá del mero negocio. Esto es importante, el autor tiene una personalidad, unas motivaciones, unas querencias, intenciones, constantes, rasgos propios, que son distintos a los estandarizados, y va dejando su huella personal en cada película que emprende, por amor al cine, por la necesidad de expresarse. Todo esto hace que el cine sea original en vez de manufacturado y cuadriculado, pero también existe un lado menos luminoso.
_El lado malo de la política de los autores está en que, el cine original, de autor, sólo es cine original y cine de autor, y con frecuencia el autor se va convirtiendo en una marca. A menudo, al ir a comprar ropa, por ejemplo, encontramos una camisa que no tiene nada de especial, el diseño es convencional, pero sin la marca, ¿valdría ese precio?. No lo valdría, y lo mismo sucede con autores que se han quedado establecidos como marcas, y una vez se ha instaurado una marca, ya se sabe, cría fama y échate a dormir. La pereza mental, un hábito muy extendido en la especie humana, junto al recuerdo de obras mejores, a la mínima hacen que no se baje a los coronados de sus pedestales, porque han sido investidos como autores, y una vez instaurada la política de los autores parece que haya que defender a los autores como si fueran siempre la única salvación del cine. 
_El cine puede ser de autor pero ser muy indigesto, y sobran ejemplos, pero serían muchos. Hay que comprender algo evidente, que ningún genio ha estado 10, 20, 30, 40, o 50 años de su vida creando obras maestras. Sin embargo, una vez un autor ha sido entronizado, por lo visto hay que defenderlo a muerte, y lo peor es que como discrepes te van a decir que no tienes ni idea de cine, y yo me pregunto si alguien lo sabe todo de cine. Con los autores, al final, se dan unos fanatismos en ocasiones que rozan o atraviesan el puro fascismo. Me explico, un autor, por la razón que sea crea algo notable, o algo original, o por la razón que sea cae en gracia (últimamente parece que hayan genios debajo de cada piedra) y voy a ver el suceso del año, o del siglo, o a lo mejor del milenio. Normalmente no me parece para tanto, y tampoco es raro que me pregunte qué le han visto, en fin, que no me gusta mucho, o nada. Cuidado con decir que no es un genio, que la película tiene un ritmo moroso, o que le sobra media hora, o lo que sea, te fulminan con una mirada, se te echan al cuello, te niegan la respuesta con la soberbia de quien se cree en posesión de la verdad, en fin, que con suerte no te escupen a la cara que ellos lo saben todo de cine y quien no piense como ellos está equivocado. Ya dije que era algo fascista la cosa, y esto sucede sobre todo porque la política de los autores se ha sacado de madre. Incluso los más grandes tienen obras menores, y sin embargo incluso el último que ha aparecido ya tiene carta blanca y lo elogian casi antes de ver su obra. Quien no alabe su gusto es que no tiene gusto!!! 
_En fin, cosas que pasan, pero ya sería hora de dejar de lado la política de los autores, que sí, está muy bien verse la integral de un autor y encontrar un hilo conductor, o las variaciones y matizaciones del pensamiento del autor a lo largo de su filmografía, perfecto, pero una película es un película, y en mi opinión igual que una rosa es una rosa y la rosa fresca puede pinchar pero tiene su belleza y su aroma, 
una película debe justificarse por sí misma y merecer el tiempo que el espectador emplea en verla. Y esto, lo dice cada espectador, tenemos el derecho como espectadores de decir que algo no nos gusta, o no nos interesa, lo que creo que nadie tiene derecho es a decirnos que una película es buena porque la ha dirigido fulano, mengano, zetano o quien sea, que en realidad es lo que dicen, disfrazado con palabrería y no poca astucia. 
_Creo que he llegado a esta especie de, ¡ya está bien con la tiranía de la política de los autores!, porque durante años me he cansado de leer que hay un genio nuevo a cada cuarto de hora, y de supuesta crítica de cine que parece aquel chiste de una serie de animación (¿Qué es esto?, le dice un niño a una niña, la niña señala en montón de palitos de helado pegados entre sí (con los restos del helado), y le dice, "Yo soy una artista, y esto es arte"). Pues hay gente que va por ahí diciendo que son críticos de cine y lo que hacen es crítica de cine, pero más bien adulan a quienes les adulan, o son traductores de lo que está de moda, especialmente si lo canonizan en Francia o en EE.UU., como si sólo hubiera cinefilia en estos dos países. Me parece que esto de tragar tantas veces con ruedas de molino tiene un límite, no tengo que irme muy lejos, veo el palmarés de Cannes a lo largo de su historia y de algunos filmes nadie se acuerda, y de los que sí, ¿de verdad todo son obras maestras de la historia del cine? ¿No falta ninguna, de verdad?. Sin embargo, parece que en Cannes se ha juntado toda la sabiduría cinematográfica del mundo y punto pelota. O eso dicen. También hay una política de los festivales...  Si a tal película le han dado un premio en Cannes debe ser buena!!!. Eso es más que discutible.   
_Igual que se habla de la política de los autores, también deberíamos prevenirnos contra la política de los críticos, es decir, considerar que un crítico de cine siempre da en el blanco, no se le pasa ninguna alta, tiene un mal día, o lo que sea. En realidad, un crítico puede cambiar de opinión respecto a la misma película a lo largo del tiempo.
_Cuidado, pues, con la política de los autores, la política de los festivales y la política de los críticos, así que también deben estar prevenidos de este aficionado (algo crítico) al cine que publica este blog, de dudoso título. En realidad, cineoriginal es un mal nombre, y un mal criterio, el de la originalidad, para valorar el cine. Lo elegí tras arrebato de cine original, intentando guardar una continuidad, pero quizá ha llegado el momento de cambiar.
~

9/4/11

versión original, subtitulada o doblada

_La única manera de disfrutar y más o menos comprender una película es verla en versión original, es decir, sin subtítulos que alteren la composición de la imagen ni doblaje que cambie las interpretaciones, unas por otras, con lo que vemos a unos intérpretes ¡¡¡pero escuchamos a otros!!!. Cuando vemos, supongamos que hispanohablantes, una película en castellano, la vemos y escuchamos y comprendemos perfectamente, y podemos disfrutarla.
_Las cosas del cine son pelín complejas, y al final ni siquiera tienen mucho remedio. Quiero decir que ninguna de las tres opciones, versión original en idioma extranjero, subtitulada, y doblada, es perfecta.
_Si escogemos la primera opción, vemos una película en un idioma que no entendemos, con el sonido original y sin subtítulos, una versión original en idioma extranjero, resulta que no nos enteramos de lo que dicen, diálogos, voz en off... La pega es bastante grande, la ventaja es que todo el aspecto visual de la película se disfruta sin subtítulos y no se entretiene uno en ir leyendo al mismo tiempo que ve la película y la escucha. La película se convierte en un audiovisual distanciado, no te puedes implicar del todo en la narrativa porque no acabas de entender lo que se dice, es una situación incluso peor que con el cine mudo, pues en el cine mudo los intertítulos aclaraban los silencios y lo que hablaban los personajes.
_Si nos decantamos por la segunda opción, vemos una película en versión original subtitulada, resolvemos lo de la comprensión de los diálogos, la voz en off, pero perdemos parte del atractivo visual de la película, al tener que ver y leer, y la composición de la imagen queda alterada, los encuadres se escinden entre lo que se propuso el director y la imposición externa de unos subtítulos que no entraban en los planes del director de fotografía ni del director. La película se comprende, pero a menudo el pelín esfuerzo de compaginar visión y lectura, todo al mismo tiempo, si la película es muy verbal puede acabar frustrando la diversión, y desde luego es un plus de entrega por parte del espectador, el tiempo, el silencio, la inmovilidad, la atención, la visión, la escucha y además la lectura, pero la ventaja es que se oyen las interpretaciones originales y se descubren las riquezas propias de cada idioma, sus idiosincrasias. Una vez se acostumbra uno a ver una película italiana en italiano es que ya no te la crees doblada, te das cuenta de que no es lo mismo, hay algo en la entonación, muy particular, que se pierde en la traducción, por bueno que sea el doblaje.
_Si nos inclinamos por la tercera opción, que es la película doblada, sin subtítulos ni las voces originales, la visión es cómoda, no hay que leer, pero las interpretaciones las ves pero no las oyes, no puedes juzgar las interpretaciones, que se basan bastante en la entonación, y se pierden todas las riquezas y matices del idioma original. Hay quien defiende de todas formas la versión doblada porque el cine es sobre todo visual y no es un libro, el cine subtitulado hace que leamos y leamos perdiendo parte del impacto visual, sin embargo a mí la versión doblada tampoco me parece la solución porque ¡no hay solución!.
_Se escoja la opción que se escoja se pierde algo, parte del atractivo visual si se escoge el subtitulado, las voces originales, todo el idioma original, todas las partes sonoras de las interpretaciones, si se escoge el doblaje. Y si se ve la película en idioma extranjero sin subtítulos, es como un audiovisual sin más, falta saber de qué va la cosa, aunque si una película visualmente está lograda y recurre poco al diálogo y la voz en off, quizá incluso es la mejor opción, incluso en japonés, se entera uno de casi todo.
_De todas formas, al final, lo mejor es quizá ver una película ¡¡¡de las tres maneras posibles!!!, aunque así nos damos cuenta de que vemos ¡¡¡tres películas distintas!!!.
-

19/3/11

Lo que el cine le debe a internet

_Gracias a internet cineastas tan personales e interesantes como Kiyoshi Kurosawa, Pedro Costa, Claire Denis y Guy Maddin, entre otros, han logrado llegar más allá de los casi monopolísticos canales de exhibición habituales, y convencionales.
_Sin ir más lejos, las películas de estos directores por lo general no se han estrenado en España, y sólo alguna rara vez algo se ha editado en DVD. Y se trata de cineastas que llevan más de 20 años creando obras originales, que ni tan siquiera se estrenan en las grandes ciudades. Desde el momento en que en el cine como elemento físico y local de exhibición no se llega a ver el cine más original e interesante, el cine se descentraliza y democratiza gracias a internet, que cubre las faltas de los exhibidores, más preocupados por hacer caja vendiendo palomitas.
_Y esto es lo que el cine le debe a internet, la posibilidad de ver cine original incluso si una persona vive en una de tantas ciudades de provincias o en un pequeño pueblo. Antes el cine original estaba tan sólo al alcance de cinéfilos afincados en las grandes capitales, o dispuestos a emprender largos peregrinajes a los festivales de cine, pero ahora gracias a internet la cinefilia se democratiza en cierto modo, aunque sea viendo cine a la antigua usanza, más o menos como el cine unipersonal de Edison, y con una calidad distinta de imagen, sin el rito sagrado de la sala negra y la luz multicolor del proyector.
_En un mundo perfecto, que no es el caso, el cine original se vería en cada capital, ciudad, pueblo, pero gracias a internet al menos se puede ver en cada ordenador doméstico o portátil, y las obras alcanzan a quien las está esperando, anhelando, necesitando, a quien puede apreciarlas y amarlas. Así el gozoso matrimonio entre el creador y el espectador acaba en la gloriosa comunión del cine que va más allá del mero comercio y alcanza la poesía.
~

20/1/11

dos derechos cinéfilos: salirse del cine, y aplazar la cita

"¿Por qué hay una relación entre inteligencia y aburrimiento en el cine? Pues porque si tú te estás aburriendo, te entretienes pensando qué sentido puede haber en las imágenes que estás viendo. O sea, si tú estás en el cine y te coñas, conviertes una película que sencillamente es un aburrimiento, en una obra de arte. Es una labor creativa y tiene el interés de transformar en creadores a los críticos porque tú mismo tienes que aportar algo que no existe. Entonces empiezas a decir "veamos, me estoy coñando como nunca en mi puta vida. ¿Qué quiere decir ese cuadro que está ahí al fondo?, ¿Por qué este personaje ha entrado ahora?" Ya no estás viendo una película. Estás creando un Cosmos tuyo. Precisamente ahí es cuando surgen las películas geniales, cuando el que es genial realmente es el crítico responsable de ese mundo a base de nada."
_Álex de la Iglesia
>
_Aunque a mí me gusta más descubrir películas, disfrutar con cine que me parece interesante, en fin, enfocar el blog en positivo, de vez en cuando hay límites que me parecen insoslayables y saco la espada, creo que con todo el derecho, y paradójicamente también con un ánimo positivo, pero con el bisturí afilado.
_Un conocido crítico, no hace mucho, abandonó una proyección en un importante festival de primera categoría, quejándose del bajo nivel del certamen. Hace más tiempo, leyendo a Jonas Mekas, leí que él también hacía lo mismo cuando le parecía intrascendente la película. Sé de más críticos que hacen lo mismo, y cuanto más cine veo más lo entiendo. Yo antes no lo hacía, ahora sí, ¡claro que sí!. La cuestión, tal y como yo lo veo es que a no ser que uno deba hacer un estudio remunerado sobre un film (entonces se quiera o no se quiera hay que aguantar hasta el final hasta el bodrio más lamentable o el más pedante y lleno de ínfulas) o una película nos aporta alegría, conocimiento, o un entretenimiento digno en vez de embrutecedor, o se trata de una pérdida de tiempo y de más cosas. El crítico remunerado que debe opinar sobre un film, pues debe aguantar hasta el final, y no digo que sea fácil, pero es que es su trabajo, y no siempre se da con obras de Ozu, Dreyer, Renoir, Buñuel, Ford... por poner un ejemplo. Ser crítico de cine no debe ser fácil si uno es honesto y ve todas las películas posibles, aunque también puedo entender la deserción del lugar de trabajo... porque hay mucho, pero que mucho cine que te hace perder el tiempo, que te deja quieto parado y cada vez más quieto parado, encarcelado en un mal viaje del que sólo deseas salir. Así que como la mayoría no somos críticos remunerados de cine, podemos acogernos al derecho de salirse del cine, parar el dvd, el ordenador...  ¡Y todo por amor al cine y porque la vida es más interesante que una mala película!. ¿Qué es una buena película?. Eso es discutible, el libro de Laurent Jullier lo analiza,  pero de todas formas, creo que una vez se ha visto suficiente cine, (aunque yo creo que nunca veré el suficiente cine) se tiene cierto criterio y de todas formas todo espectador tiene sus afinidades, limitaciones, y pasado un tiempo prudencial, si una película no nos entra, mejor dejar de verla. Puede ocurrir que la misma película, un tiempo después sí nos entre, y entremos en ella, pero si algo no fluye con naturalidad, mejor no forzar las cosas. Y hay películas que nunca nos van a entrar, porque son indigestas.
_Quizá ver películas es en cierto modo como una relación que no por efímera debe ser superficial ni por supuesto vergonzosa. Si una película nos rebaja (o nos sentimos rebajados como espectadores) mejor dejar de verla. Si una película es demasiado compleja para el momento en el que podemos verla, mejor dejarla para otro día, nos faltaría capacidad crítica, mejor hacer como Bergman, que por las noches se ponía una de James Bond, que no son especialmente intelectuales. A veces es mejor aplazar la cita, y buscar la luz adecuada, la calma oportuna... aunque suene pelín romántico es que ver cine es una especie de affaire sentimental como poco, también intelectual y espiritual en sus mejores momentos.
_Sin ir más lejos, en su día abandoné la proyección de "Sacrificio" de Tarkovsky, sin embargo años después, con el espíritu adecuado me quedé admirado ante la hondura del film y su concepción estética. A veces una película nos llega demasiado pronto, no estamos preparados para verla... Hay una película para cada momento, pero no se puede ver cualquier película en cualquier momento. El matrimonio debe ser bueno, si no lo es, mejor probar con otra película, o leer un libro, o mirar las estrellas, ¡qué películas se proyectan en el firmamento cada noche, sin guión ni más música de fondo que el tranquilo silencio de la noche!.
_La verdad es que me alegra no ser un crítico de cine con la obligación de ver cosas que son una pérdida de tiempo embrutecedora, por eso entiendo algunas críticas feroces que se deben al profundo amor al cine de quien las escribe y al mal rato que ciertas películas te hacen pasar debido a su baja calidad o a su naturaleza fraudulenta. Hay un cineasta en concreto que casi siempre me ha parecido una pérdida de tiempo, y es Godard, a quien he alabado cuando me ha parecido interesante, un director clave en cierto momento, pero menos de lo que cierta crítica oficial nos hace creer, pues bastantes de los postulados recogidos por la nouvelle vague no fueron propiamente invenciones sino que ésta sirvió de caja de resonancia de hallazgos anteriores, y en el caso de Godard la sombra misteriosa y fértil de Chris Marker es muy alargada y le precede en el "film-ensayo", y le supera en muchas cosas, como en el compromiso político y la creatividad poética y reflexiva. Hace años me hubiera costado mucho abandonar la proyección de un film de Godard, ahora, si he abandonado "Film socialisme", sin duda es porque el socialismo no lo veo por ninguna parte y sí al Godard más snob haciendo películas para devotos godardianos, y yo es que soy cinéfilo, y para mí Godard es más pequeño que el cine, sin duda él creerá lo contrario, y él que fue crítico de cine tendrá que admitir especialmente las críticas a su obra, sobre todo dadas sus pretensiones, y presupuestos, que vamos, el hombre no hace las películas con cuatro euros, cuenta con medios, pero el talento es otra cosa, y no hace falta acabar una botella de leche rancia para decir que es leche rancia.
_Lo que sucede con una película es que debe merecer la atención de quien la mira, pues le exige silencio, casi la inmovilidad total, concentración, y más de hora y media de su valioso tiempo. Hay que ofrecer algo a cambio de todo eso, por no hablar del precio de la entrada, o del dvd...  El espectador de cine medio quizá no es muy exigente, pero el cinéfilo cuanto más cine ve más exigente se vuelve, no se conforma con simulacros, busca las fuentes en vez de las imitaciones baratas, y desenmascara antes a los que van de una cosa y son otra. Por eso no me extraña que los críticos más perspicaces calen rápidamente el alcance de un film y se salgan de películas que no merecen tanta atención. Y en cualquier caso, también hay siempre una cuestión personal y subjetiva, un gusto personal, pero en ciertos ambientes Godard es tratado como si fuera Dios padre todopoderoso, y encima se creen que el hombre es moderno, posmoderno, vanguardista o similar, y sobre todo me parece vacío, esteticista, cerebralista, pomposo y snob, de lo más reaccionario y elitista, pero si eso es ser socialista, el gran ego de Godard, que no conoce límites, titula su film "Film socialisme". Quizá sea una de esas ironías que hay que aplaudir reverenciando al hombre, y a ser posible lamiéndole los pies, pero yo he preferido ejercer mi derecho a salir del cine, y a quejarme de lo que he visto, que ya van muchas con Godard... Hay cineastas que abusan de la paciencia y buena fe del espectador, y cada vez me parece un delito más grande. Así que lo recuerdo, hay dos derechos cinéfilos: salirse del cine, y aplazar la cita. Y algunas citas las hubiera aplazado indefinidamente...
~

8/10/10

poco, regular y tarde: la exhibición de cine original en España

La situación del cine original en España se puede resumir en estas tres palabras: poco, regular y tarde. A una ciudad que no sea de las principales, llega muy poco del cine que va más allá de palomitas, tiroteos y efectos especiales, las condiciones de exhibición en este país son regulares, pues todavía es algo anecdótico poder ver una versión original con subtítulos en español sin vivir en una gran ciudad, así que realmente podemos ver cine extranjero pero no lo oímos, y por último se está poniendo de moda que las películas lleguen tarde, un año más tarde, incluso dos años más tarde, da igual que la firme Wong Kar Wai o Jean-Pierre Jeunet, por citar dos nombres.
Así las cosas, el gran aliado del amante del cine original es internet, y toda la gente que por amor al cine comparte, traduce, y nos trae películas que por lo visto ya ha visto medio mundo pero aquí no llegan. ¿Somos un país tercermundista o sólo lo parece?. Luego dicen que si internet arruina al cine, lo que pasa es que no hacen los deberes, es vergonzoso que medio mundo vea las películas más prometedoras uno o dos años antes, y aquí sigamos en la inopia, dejados de la mano de Dios, o al amparo de la "bondad de los extraños" de la que habló Tennesse Williams, que ofrece internet. Internet quizá arruine a los mercaderes (ya será menos) porque lo que es al cine le está haciendo un favor tras otro.
Les dejo, algo molesto ya con esta situación, unos enlaces de "Micmacs à tire-larigot" (2009), estrenada hace un año en Francia. Película de Jean-Pierre Jeunet por los cuatro costados.
-
Micmacs (2009) MU francés        online en francés       subtítulos de Micmacs (2009)  
vose micmacs  pide pass: unsoloclic.blogspot.com
~

10/8/10

espectadores

_El cine carecería de sentido sin espectadores, al igual que los libros sin lectores. Sin embargo, muchas cuestiones se van planteando ante los cambios de costumbres en el acceso al cine, a través de las multisalas, las proyecciones en televisión, ediciones en dvd, emisiones y descargas en la red...  Antiguamente los espectadores de cine se reunían en el cine, pero hoy en día se ve cada vez más cine fuera del cine, en casa, ante la pantalla del televisor o en el ordenador.
_Sobre las derivas del espectador trata un jugoso dossier (que he encontrado en la red) que indaga, ¡y de qué manera!, en las complejidades de ser un espectador de cine, y en los varios tipos de cine y espectador que existen. Se trata de una gran oportunidad para reflexionar, y cuestionar creencias y actitudes comúnmente aceptadas, o todavía no muy conscientes.
_Hay tanto que descubrir, aprender, y dudar todavía... pero por algo se empieza.
:::
http://lafuga.cl/dossier/derivas-del-espectador/6/
~

28/6/10

Atentados contra el cine, un caso salvaje: la versión francesa de "Confessions of a young american housewife" (1974), de Joe Sarno

Aún no sé si he tenido la suerte o la desgracia de ver la versión francesa de esta película de Joe Sarno. Me explico, como es bastante habitual en el cine de programa doble, double feature, grindhouse, serie B, serie Z, sexploitation y en ocasiones incluso en el cine más taquillero y hollywoodiense, lo de las dobles, triples y a saber cuántas versiones de una película ya no sorprende, y cuestiona la autoría de los directores, las fechorías de las censuras, y las argucias de productores...  Quizá el ejemplo más sonado sea el "Calígula" de Tinto Brass con escenas sexuales rodadas por el productor, pero en esta película de Joe Sarno también ocurrió algo así en Francia. Aunque a mí lo del cine sexual me motiva (cosa de lo más natural porque une dos de mis mayores alicientes en la vida, las mujeres y el cine) hay momentos en los que menos es más y mostrar la explicitud sexual es un anticlimax total, una cosa absolutamente fuera de lugar, contraproducente y postiza porque deshace una armonia interna en la estructura de la película, y enfatiza lo mostrado en vez de seguir una línea marcada por lo sugerido e insinuado, que puede ser más sensual y profundo que ver todo lo que muestra la versión francesa. Se hace raro ver la película, notar el cuidado con el que se ha rodado y de repente encontrarse añadidos que no vienen a cuento y chirrían cosa mala. Lo de la suerte al ver la versión francesa, también relativa, lo comento porque el francés es un idioma que me hace tilín, pero me he quedado con las ganas de menos, de menos sexo explícito en una película que sin duda ganará tal cual la debió rodar Joe Sarno. En fin, esto no es una crítica de una película, porque realmente he visto una película manipulada que me ha dejado un sabor de boca muy agridulce, y es que uno se harta de que productores, censores y demás se pongan a meter las zarpas en lo que los directores ruedan. He sentido que en Francia atentaron contra una película más que digna, y todo por dinero, y luego se le llama sexploitation a todo este cine siendo que casi todo el cine es más o menos de explotación, sólo que Sarno intentaba algo más (a veces lo conseguía) y esta vez no lo he podido apreciar por culpa de un énfasis postizo en lo más crucial del film. Todo el film es erótico pero Sarno en su etapa erótica justamente hacía lo contrario, rodaba las escenas eróticas invitando a que los intérpretes tuviesen sexo real para dar más realismo a las escenas pero luego en la sala de montaje quitaba todo lo explícito. En esta versión se hace justo lo contrario, es una traición en toda regla al espíritu e intenciones de Joe Sarno. Otra cosa es que Sarno también realizó films sexuales, pero éste no era uno de ellos. Espero tener la ocasión de ver la versión original de este film, porque cuando he leído (*) que la versión francesa convierte en sexual lo que era erótico...  En fin, que es indignante, y me pregunto cuántas veces vemos estas manipulaciones tan atroces y no nos damos cuenta. A menudo se escamotean las escenas eróticas, o se rebaja la violencia, se cambian líneas de diálogo, y mil cosas más, pero en este caso quizá es todavía más grave porque lo omitido incluso se puede dejar a la imaginación del espectador, pero lo mostrado no puede ser evitado.
~
(*)
Cine para adultos. 1001 películas para 1001 noches, por Luis Miguel Carmona y Álex Bassas (T&B, 2007) 

27/4/10

¿es importante el cine?

_Esta pregunta me la he hecho muchas veces. Y la verdad es que aún no tengo la respuesta muy clara. Esto es bueno. 
_El cine es importante en el sentido de que es un reflejo, una expresión, un medio de comunicación e incluso de coacción y manipulación, propaganda y en el mejor de los casos un medio poético y revelador, profundamente espiritual, orgánico, cósmico y sideral, y me quedo corto. 
_El cine puede ser subversivo o conformista, aleccionador y reformador, edulcorante o tremendista, nocivo o terapeútico, puede ser tantas cosas... El cine es importante más allá de la importancia que creamos darle porque con la creencia de que apenas estamos viendo ficciones y mero entretenimiento, un pasatiempo, una distracción, en realidad estamos absorviendo maneras de concebir el mundo, así de claro y de grande, como si tal cosa. Subliminalmente el cine puede imbuirnos de mil maneras, y ni siquiera hace falta recurrir a muchos simbolismos o mensajes cifrados, basta con que nos creamos que como total son todo mentiras...  Es un peligro y una oportunidad la que late en cada película, que busca no sólo su público sino provocar algo en el público. Y el cine, dirigido por seres humanos y a veces incluso por personas puede fomentar lo mejor del ser humano o lo peor, pues el cine cuenta además con más recursos que cualquier otro medio de expresión, comunicación o arte (el octavo en realidad que la fotografía nació antes y es el verdadero séptimo arte). 
_El cine es importante por su popularidad, por su alcance en la representación y visibilidad de las manifestaciones humanas, de las conductas humanas. Cada plano, cada foco dispuesto, movimiento de cámara, cada ensamblaje provocado en el montaje, cada subrayado musical, cada detalle está dispuesto (salvo chapuceros que sólo llenan celuloide) con una intención concreta para provocar algo en el espectador, manipularlo si se quiere. 
_El cine es importante y no lo es en absoluto por otra parte en el sentido de que se puede vivir sin cine, igual que se puede vivir sin internet, sólo que algunos tenemos un problema, ¿una vida sin cine sería vida para quienes amamos el cine?. Es como imaginar una vida sin haber conocido a la persona amada. Inimaginable. 
_El cine es importante para mí, es todo lo que puedo responder a la pregunta.
:::

26/3/10

Saló o Mekas

Tras ver la mitad de  "Saló" (1975), de Pasolini, quizá el mayor escándalo de la historia del cine, he decido dejar de verla (y creo que a Pasolini esta postura incluso le gustaría). Poco después me he acordado de Jonas Mekas (estoy empezando a ver "Walden", que son casi tres horas y voy mal de tiempo, pero le he dado un primer mordisco y aparece mi admirado Dreyer) por aquello que comentaba sobre películas que realmente no aportan belleza, bondad y alegría a la vida, que es mejor dedicarse a hacer películas alegres, luminosas, bellas, en vez de lo contrario. Y estoy bastante de acuerdo, sobre todo tras ver algo más de la mitad de "Saló", y no querer más, lo que creo que es un elogio a la obra de Pasolini, que quería crear algo repugnante e hiriente, no meramente metafórico del fascismo, capitalismo, consumismo y clericalismo. No entiendo para qué rodar esta película, que por cierto empieza con una de las músicas más maravillosas compuestas por Morricone. ¿Qué sentido tiene?. Me parece, hasta donde he visto, uno de los proyectos más equivocados desde la raíz, de toda la historia del cine, aunque Pasolini tenía quizá sus motivos. Tras celebrar las alegrías del sexo en la Trilogía de la Vida -"Decamerón" (1971), "Cuentos de Canterbury" (1972) y "Las mil y una noches" (1974)- Pasolini abjura y muestra un sexo cruel, perverso, criminal, ejercido a látigo. Pero ¿para qué?. ¿Qué aporta "Saló"?. Imágenes humillantes. Me quedo con Mekas, su "Walden" me va dando retazos de vitalidad, incluso en su melancolía no hay la derrota de Pasolini, su cerebralismo intelectualizado que intenta crear una gran metáfora precisamente desde lo menos sutil. Para mí hay más poesía en Mekas y en la Trilogía de la Vida.
::::

13/3/10

alabado sea el cine de animación

_Aunque no soy muy aficionado al anime cibernético, por llamarlo de alguna manera, tras ver "Ghost in the shell" me ha dado que pensar sobre los malentendidos, repercusión limitada, e incluso poca consideración que todavía tiene la animación.
_Hay quien cree que la animación no es  propiamente cine, o que debe ser considerado un cine diferente, o un género o...  al margen del cine. Todo esto es más que discutible dado que las relaciones entre el cine de "imagen real" (si es que eso existe) y el cine de animación (que en realidad existe) son numerosas, que muchas películas se planifican a través de un storyboard, o sea dibujitos con el encuadre de lo que debe filmarse, y numerosas películas de animación han dado ideas y concepciones estéticas para películas de imagen real (un caso bastante claro de inspiración o saqueo descarado se da entre el clásico de la animación cibernética "Ghost in the shell" (1995) de Mamoru Oshii y la monetaria y decadente trilogía "Matrix" de los Wachowski). Y además hay ejemplos de que el cine de imagen real y el de animación pueden no sólo influirse mutuamente sino además aliarse maravillosamente como en "¿Quién engañó a Roger Rabbit" (1988) de Robert Zemeckis, que es un matrimonio delicioso y perfecto entre imagen real y animación.
_Seguramente lo que sucede todavía con la animación es que se suele considerar más infantil y menos profunda y seria que la mayoría de películas de imagen real, sin embargo la mayoría de películas de imagen real están pensadas para un público con una edad mental más bien adolescente. Y existen magníficas películas de animación que demuestran la absoluta madurez, profundidad y seriedad del cine da animación, como la obra maestra "El viaje de Chihiro" (2001) de Hayao Miyazaki (y la filmografía completa de Miyazaki, el maestro de la animación de las últimas décadas), y obras que tienen un dramatismo considerable como la magnífica "La tumba de las luciérnagas" (1988) de Isao Takahata, que es de las películas más conmovedoras que he visto.
_En realidad existen malentendidos y prejuicios todavía respecto a la animación, que al igual que el cine de imagen real puede abarcar y abarca todas las vivencias humanas y todos los sueños. Por eso el cine de animación también incluye en ocasiones la violencia, el erotismo o directamente el sexo explícito, y esto desde que el cine de animación era mudo y en blanco y negro.
_Afortunadamente poco a poco un concepto más adulto de la animación se va abriendo paso incluso en las parrillas televisivas y la animación se va considerando un medio de expresión no sólo para niños, pero también para niños, notable ejemplo de esto es la reciente joya de Miyazaki "Ponyo en el acantilado" (2008), que se enorgullece de estar destinada en principio al público infantil pero que verdaderamente es una delicia para todos los públicos. ¡¡¡Grande Miyazaki, alabado sea el cine de animación!!!.
:::

11/3/10

¿qué es el cine?

Esta pregunta se la hizo Bazin, hace la tira de años, y yo más que intentar responderla, que creo que no hay una sola respuesta, voy a dar mis opiniones y puntos de vista.
-El cine es un medio de poesía, entretenimiento, comunicación, educación o propaganda y adoctrinamiento humano. El cine puede llegar a ser un arte, el octavo en realidad pues se basa en la fotografía que es el séptimo arte por orden de aparición, tras las artes clásicas (por orden alfabético): arquitectura, danza, escultura, literatura, música y pintura. El cine puede llegar a ser un arte, pero generalmente es un producto de entretenimiento y un medio de expresión del medio social dominante.
-El cine es un medio de expresión, un arte en sus mejores ejemplos, que posee unas características propias distintas de las demás artes, por lo que juzgarlo o intentar explicarlo, o encajarlo en las dinámicas de otras artes carece de sentido. El cine no es teatro, ni novela, ni escultura, ni música, ni danza, ni arquitectura, ni fotografía, ni pintura, ni cómic, ni...  Y tampoco una mera suma de todas las demás artes. No se puede comprender, explicar el cine con palabras, el cine sólo se aprecia, o se comprende, o se disfruta, o se siente, viendo cine.
-El cine en realidad no existe, no hay un solo cine, sino que hay muchos cines, muchas maneras de entender y hacer cine. Afortunadamente el cine es muy grande, tanto que puede ser tan valioso un fotorelato de Chris Marker como una película sexual de Gerard Damiano, un film de Dreyer o un film-ensayo de Godard. O films como Un perro andaluz, o las experiencias de Norman Mc Laren, o... 
-Todos los tipos de cine, todos los géneros son igual de respetables y todos poseen sus convenciones antinaturalistas, o su realismo seleccionado en el caso del documental. El realismo en el cine es bastante imposible dado que toda elección supone un punto de vista y por tanto una subjetividad. Lo que se encuadra, la distancia a la que se encuadra, el montaje, los subrayados o contrapuntos musicales o sonoros, e incluso el tipo de fotografía empleada, dan como resultado una nueva realidad enfatizada por la inmovilidad y atención que se le pide al espectador.
-En el mejor de los casos, el cine habla por sí mismo, sin énfasis musicales y sin apoyarse mayoritariamente en los diálogos, hasta tal punto que sólo el cine sonoro puede verdaderamente hacer uso del silencio. Las películas que precisan de explicaciones son fallidas, como todas las obras de supuesto arte que son intraducibles sin el manifiesto del autor. Una cosa es cine y otra cosa es filmar en celuloide, no confundir.
-El cine digital, el cine en celuloide, el cine grabado en 16mm o en 8mm o en vídeo, sólo se diferencian en el aspecto más o menos nítido, pixelado o granulado de la imagen, y en cuestiones económicas, pero afortunadamente el cine no se hace sólo con celuloide y mucho dinero. Las maravillas de la serie B y obras valiosas grabadas en formatos menores dan fe de que el cine sobre todo se hace con talento y una mirada propia.
-El cine suele ser una obra colectiva, aunque hay películas, vanguardistas sobre todo, que son por completo obra de una sola persona, sin embargo la política de los autores tiene su parte de verdad y su parte de equivocación. El cine verdaderamente original no puede realizarse por mero azar sin alguien que tenga una mirada propia y dirija la película con mano hábil, pero por otra parte ni el director más lleno de talento logrará una buena película si no cuenta con talento a su alrededor, con artistas en la fotografía, ambientación, e interpretación sobre todo, y  normalmente en la composición o selección musical. Y no acaba ahí la importancia de otros profesionales y artistas del cine, cineastas, como modistas, ingenieros de sonido, montaje, y generalmente guión. El cine suele ser una obra colectiva y ni todo el mérito es atribuible al director ni todo fiasco es atribuible al director. Quizá el porcentaje sea muy variable y dependa de las circunstancias de la producción y también de la posibilidad de influir en el montaje final, pues el montaje supone no sólo lo que se incluye y lo que se descarta sino el propio ritmo de la pelicula.
-El cine es un arte basado en el tiempo y en el espacio, por lo que el ritmo es el propio latido que recorre las venas de la película. Y sabido es que un ritmo demasiado rápido impide la comprensión, y un ritmo demasiado lento aburre y también impide la comprensión porque se pierde la atención.
-El cine es un arte que depende mucho de los materiales disponibles, por lo que apreciar una obra en blanco y negro, en color, muda, o sonora, no es comparable, ni en verdad deberíamos juzgar una película sin conocer los medios con los que se ha hecho, sin embargo lo hacemos constantemente, sin saber las presiones o imposiciones de la productora, las dotaciones de material y económicas, que son el punto de partida más allá del cual la película no puede ir. Una película que logra parecer más cara de lo que es, por ejemplo, es en cierto modo un éxito, y lo contrario un fracaso, pero es más difícil juzgar la participación del director en cuestiones como elección de intérpretes, escenarios, montaje... Muchas veces el director no tiene poder de decisión y dirige la orquesta sin haber elegido sus integrantes. Pero puede tener el talento de extraer de cada intérprete su mejor melodía.
-El cine no puede detenerse. La película es un todo formado de imagen y tiempo por lo que no se puede interrumpir la proyección ni se puede ausentar el espectador, por lo que dada esta exigencia del propio medio, es mucho pedirle al espectador que asista muchas horas seguidas a una película. Incluso a la película más interesante y mejor interpretada. Quizá 3 horas seguidas de proyección por lo general ya son 9 de cada 10 veces excesivas. Aunque las peores películas aún durando 70 minutos son ya muy largas... eternas.
-¿Qué es una buena película?. Para esta pregunta no hay una sola respuesta. Cada espectador, incluso cada crítico de cine cualificado tiene su propio criterio. En cierto modo hay una película para cada persona, y también hay cosas que se ruedan en celuloide, se estrenan en cines y se les llama películas, pero son películas tanto como un barco de papel es un barco. Una buena película para una persona es aquella que una vez finalizada la proyección ya forma parte de por vida de quien la ha visto, y le hace mejor persona. Al menos para mí eso es una buena película, para un productor de cine que sólo ama el dinero (hay productores de cine que también aman el cine) una buena película será aquella que le da mucho dinero, pero eso sería dejar el cine en mera mercancía.
-El cine puede ser y normalmente es poco más que una mercancía, pero puede ser más, mucho más, y revelar aspectos maravillosos de la poesía de la vida y del ser humano. Entonces cobra todo su sentido y llega a ser cine original y arte. Poesía de la vida. El cine nació para encontrar, buscar, expresar y regalar lo maravilloso de la vida en cada fotograma. Y también para combatir y denunciar las trampas e injusticias de la vida, sin embargo ya vemos para qué suele usarse el medio artístico más capaz de cuantos ha inventado el ser humano.
-Afortunadamente siempre ha habido y siempre habrá cineastas y espectadores que amaremos la poesía de la vida, y el milagro del cine seguirá iluminando no sólo las pantallas blancas sino los corazones de quienes amamos la alegría de la vida. El cine es una mariposa luminosa, fugitiva y hermosa, que a su paso deja huellas deliciosas del prodigio y milagro de la vida. O puede llegar a serlo. Hay quien puede conformarse con menos. Yo... no.
-Alabado sea el cine original.
:::